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Gratitud Comercial o la importancia de ser amable en el Punto de Venta

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Comercio y venta

Gratitud en el Punto de Venta

Hace unos días un buen amigo me contaba como se había ido de un comercio después de dar “los buenos días” al entrar en él en dos ocasiones, y recibir el silencio como respuesta. Simplemente se marchó, lo escribió en su perfil de Facebook, y asegura no va a volver. Aunque parezca una excepción, lo cierto es que resulta bastante común. Éste caso, además de falta de educación, es un caso, sobre todo, de Gratitud Comercial.
Gratitud Comercial

Acabo de leer reilusionarse de Luis Galindo, y me parece excepcional el capítulo de la “Gratitud”, y es que, en mi opinión, falta GRATITUD. Dada la situación actual, y considerando la necesidad empresarial de destacar, creo que la gratitud puede ser un factor diferencial. Como dice Luis, ser agradecido no tiene nada que ver con ser servicial o débil. Para mí, ser agradecido, tiene que ver con reconocer en la acción de otra persona, la voluntad y el esfuerzo que ha puesto por algo.

Los comerciales, y en general, las personas que están de cara al público, deberían ser los más agradecidos, más aún en comercios, y sentir el hecho de que, con la grandísima oferta que tiene “el cliente”, te haya elegido a ti, o a tu comercio, para conocer e incluso comprar tu producto o servicio. La gratitud es muy económica, sin embargo su ROI es de los más altos, y es difícil de copiar.
Ese mismo amigo, me contaba, que en su negocio, él regenta un local de ocio en Alicante, lo primero es el cliente, entendiéndolo como ese sentimiento de agradecimiento por haberlos elegidos a ellos para disfrutar de su tiempo libre, y que esta Cultura Empresarial de Gratitud se la transmite a todos sus colaboradores para no perder el foco nunca. El foco del Cliente.
¿Y tu? ¿Eres agradecido?

¿Por qué compran tus clientes?

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Saber por qué te compran tus clientes puede parecer una pregunta poco importante, incluso a algunos les parecerá hasta innecesaria, “si total ya me compran, que más da”. Sin embargo es una de las preguntas más importantes para cualquier empresa, grandes y pequeñas.

Cuenta Eduardo Rosser en su libro “Tu eliges” una anécdota sobre un vendedor de colchones que no sabía por qué no le compraba una cadena de galerías comerciales e hipermercados, y que el vendedor creía saber por qué. Ese era el problema, que “sólo lo creía”, nunca se lo había preguntado a los de compras. En el caso opuesto de que sí nos compren, puede ocurrir exactamente lo mismo, que creamos saber por qué nos compran, pero que nunca se lo hayamos preguntado a nuestro cliente.

Si quieres vender, ¿Por qué no me preguntas?

Esta última semana me han sucedido dos anécdotas que me han inspirado a escribir este Post. La primera me sucedió en un centro deportivo de reciente apertura. Entré a interesarme por los entrenamientos, horarios, y métodos innovadores que ofrecían. Una vez dentro me dirigí a la persona que estaba allí, que resultó ser el propietario. Me contó que sus métodos eran muy innovadores, que conseguían grandes resultados, y toda la historia de cuánto les había costado montar el negocio. Para mi fue una conversación extensa, más de lo que esperaba, y además en la que se le olvidó incluirme, saber porqué había entrado, cuáles eran mis objetivos, hábitos, etc. Nada. Ni una sola pregunta. Me dio un folleto, y me dijo que si me interesaba que volviese. Ni siquiera me dio un precio del servicio ¿?.

La segunda anécdota me sucedió en una empresa de deportes al aire libre en la cuál entré buscando también una forma de hacer deporte y disfrutar al aire libre. En la misma, uno de los monitores me cuenta que es un deporte muy de moda (Paddle Surf) que viene de Argentina, etc. Éste sí me da los precios y me invita a probar un día con un precio especial. Aunque no hablo, no me pregunta nada, y no sabe si soy principiante, experto, o puedo llegar a tener un interés por hacerme profesional del mismo (aunque creo que llego tarde para esto). El caso es que salgo de allí y su única pregunta es pedirme el nombre y el teléfono para avisarme para cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.

Me sorprende que una persona que está de cara al público desconozca que hay que preguntar al cliente. Que el cliente es el protagonista en la interacción de ventas. Que no hay que lucirse como vendedor dando una clase magistral de sabiduría, salvo que el cliente te lo solicite, entonces quizá. Pero sin olvidarlo, el cliente es el protagonista. Después de romper el hielo, con simpatía y educación, un buen vendedor debe preguntar al cliente. No voy a poner fórmulas inútiles, cada uno que pregunte como quiera, pero que pregunte. El éxito de una venta será más problable cuánto más sepamos de nuestro cliente, de qué le ha hecho entrar a nuestro comercio, llamar a nuestra empresa, o contactar con nosotros. Se trata de conocer cuál seria su situación ideal, cómo se cubriría su necesidad. Y a partir de ahí, crear puentes mediante nuestro producto o servicio que lleve al cliente hasta esa situación deseada, de la manera más rápida y eficiente para los dos. No valen ya las ventas en las que uno de los actores gana más que el otro, se trata de fidelizar, y para fidelizar, además de que sea rentable para los dos, la relación debe ser honesta y de confianza.

Creo que las ventas, más aún ahora en plena Era tecnológica, se trata de relaciones entre personas, y por tanto hay que dotarlas de humanidad, deben ser personales y trascendentes. Es decir, debe ser más que una transacción, debemos aportar al cliente un extra que le haga ver que su experiencia con nuestra empresa/marca/producto vale la pena, que somos de confianza.

Dice Philip Kotler que si preguntas a un cliente por qué no te compra, y te da mil razones, y después de un duro esfuerzo de transformación consigues subsanar las mil razones y le vuelves a preguntar, es muy posible que te dé mil nuevas razones para no comprarte. Sin embargo, preguntarle a un cliente por qué sí te compra te dará una razón única por la que ha actuado de manera positiva. Tendrás que reforzar esas razones con él, y posiblemente con algunos otros, y podrás aportarle nuevas razones para que sigan haciéndolo. Pero necesitas un punto de partida, y ese punto de partida te lo dan los que sí compran.

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La primera vez que oí hablar del Elevator Pitch fué a Irene Martínez, Directora de Key Executive. A raíz de ello, comencé a investigar, y es increíble lo desconocida que es esta herramienta en nuestro país comparado con EEUU, donde es una asignatura obligatoria en la mayoría de las Universidades y Escuelas de Negocios. De hecho, según algunos escritores y periodistas, es el motivo de que todavía existan los “limpia-zapatos” en la puerta de muchos de los edificios de oficinas de Manhattan. En ellos, los “ambiciosos” ejecutivos esperan, mientras sacan brillo a sus zapatos, a CEO´s , Directores, Inversores, con el fin de poder tener unos segundos (aprox. 30”) en el ascensor (Elevator) para poder hacer una presentación verbal (Pitch) de su idea, proyecto, negocio, o su propia persona. De hecho, el Elevator Pitch es una de las herramientas más importantes de Marketing Personal.